11 de noviembre de 2009

Artículo en plural con sustantivo cambiado de género.

Un myspace trae una melodía nueva.

Sigue el compás de tres por cuatro
tiempos pasados.
Precoz para la desilusón
precoz para el rechazo
precoz para las despedidas
precoz para entenderme.

Precoz para el cambio preconizado.

Y mientras, allá afuera,
atruena el canto monocorde
de una ciudad que jamás supe vivir.

Me niego en rotundo a morir en ella.

Echas la vista atrás y hacia adelante
y tirada en la cama, desordenada,
Arale sigue con su sonrisa perenne.
Recuerda que otoño es la época
de pisar charcos y brindar.

Por lo nuevo.
(y ya de paso, por los Nueva)

21 de septiembre de 2009

El centro de Madrid siempre será la constante

El mundo está en crisis, como tú, como yo;
mis bolsillos vacíos, tu vanidad siempre tan llena,
nuestras entrañas cada día más limpias,
el arte con pasos cada vez más neutros
y Preciados sigue siendo una masa solitaria.


Tercera persona no llegará ni a dos líneas
en el diccionario de tus recuerdos.

FIN

11 de agosto de 2009

I woke up today

Esta mañana me he despertado
y he notado mi edad por vez primera
tanto en mi mente como en mi cuerpo.
Ya no pienso tanto en cómo encajar
sino en cómo ser mejor persona.
Y mis dientes están peor
y me duele toda mi puta cara.

Esta mañana me he despertado
con un gemido y no con una explosión
de un niño o de un padre.
Parece ser que esos siete kilos
que he perdido desde que te fuiste
eran la parte de mí que más te gustaba
y que más conocías.
Esta mañana me he despertado
y he notado mi edad y la suma de todo lo que he hecho...
O me acaban de dar una patada en los dientes
o el tiempo ha terminado por cambiarme.

After Mike Kinsella.

6 de agosto de 2009

Introducción a la lógica formal

Todo comenzó como parte de un juego. Estaban en la cama fumándose el cigarrillo y a él se le ocurrió una manera estúpida de aliñar la típica pregunta.

¿Y si al comenzar el día te dijera un número que determinase las mentiras que ibas a decir durante el día?

Mentir.

Mentir iba a mentir igual, es algo natural a la naturaleza humana. Nunca fue amiga de las directrices, pero un número fijo de mentiras... no era una norma. Era algo incluso divertido. Accedió.

El primer día fueron doce, lo recordaba perfectamente porque era uno de febrero. Doce mentiras que iba apuntando haciéndose una pequeña rayita con un boli, justo debajo de su reloj de pulsera. Un pequeño tatuaje con el que poder llevar cuenta de sus mentiras diarias.

Fue su error.

Las mentiras controladas. Por ella; por él. Otra fuente más de discusiones. Genuina... Única en su especie. Algo que sólo ellos compartían.

Celos por las rayas escritas tras respuestas. Paranoia por la posibilidad de mentir en las muescas. Desconfianza por la falta de certeza. Y aún así... él seguía dictando números, día a día, como si fuese una religión. Un número tras otro.

El cero marcó el final de la historia. El final siempre fue una verdad absoluta.

17 de julio de 2009

A Nicole.

Corría el año 2006.

Nunca me gustó el tenis, pero en esa época estuve muy enganchado a las apuestas por Internet. Último año de estudiante, otro año sin un duro, hacinado en casa porque la oferta de marcha arancetana es tan grande como las posibilidades de encontrar una Beck’s en Las Pedroñeras. Así que era bastante lógico que de repente palabros como Back, Lay al under o Money line, dejasen de formar parte de un argot incomprensible. Además, contra todo pronóstico, los Hurricanes de Carolina ganaron la Stanley Cup (tal y como pude apuntar en un conocido foro con bastante tino), por lo que el dinero ganado ya de por sí era abundante.

Así que tocaba el tenis.

Y en el tenis, estaba ella. Hipnótica. Vaidišová.

La clase hecha tenista. Nadie daba un duro por ella, pero miradla, con apenas 17 años y acabando con los sueños de Amélie Mauresmo (número 1 del mundo en su momento, damas y caballeros) y Venus Williams… Dando pasta a ludópatas potenciales como yo (clink, clink, ¡caja!) además de otras razones obvias (como todas las -ovas, dicen las malas lenguas) para ver Roland Garros. Como aquella semifinal.

Qué semifinal. Estaba bien encarrilada. 7-5, en el primer set, y en el segundo set 5-4. Yo, fiel a mis back a Vaidi desde primera ronda de Roland Garros (era la comidilla en aquel momento, y en ese momento no era tan enemigo acérrimo de las modas) ya me estaba frotando las manos. Ni siquiera hice Lay a mi Back para cubrirme... Iba a ganar. Ella sacaba muy bien, tenía dos puntos de partido, y un buen colchón por si le temblaba la mano. 17 años, y la oportunidad de jugar la final de Roland Garros… En cierto modo, me recordaba a mí (bueno, gran falta de modestia por mi parte, todo hay que decirlo), a la inminente falta de vacaciones, a esas entrevistas en empresas que en esos momentos parecían grandes e inalcanzables, a las ganas de acallar esas persistentes preguntas de qué era lo que iba a hacer con mi vida una vez terminada la carrera y que si mi carrera tenía salidas. Pues estaba claro, a cualquier sitio menos a casa… La vida en ese momento eran las rondas imposibles de Roland Garros que tal y como estaba haciendo Vaidišová iba a superar una por una hasta llegar a la final. Una Mauresmo, una Williams y después una Kuznetsova…

Hasta que le tembló la mano. Nunca una doble falta dolió tanto.

Vaidišová sonreía de frustración, algo que luego me vi aprendiendo a hacer por mi cuenta demasiado pronto. Esas sonrisas que esconden lágrimas corrosivas que acaban con tu estómago. Esas sonrisas que se entienden a tres leguas, pero que todo el mundo finge no comprender para ahorrarse conversaciones que sencillamente no apetecen. Bastante tiene cada uno con lo suyo, como para tener que escuchar la mierda de los demás (habrase visto...). El caso es que Vaidišová de repente había perdido la oportunidad. Pero aún quedaba partido. Solamente tenía que jugar como había hecho hasta ahora…

Pero Kuznetsova se la terminó comiendo. Con contundencia. La experiencia es un grado y a pesar de que no había cuajado un buen partido, terminó imponiéndose. Por fuerza moral, por cabeza fría, porque ya sabía que si cuando te dan las cosas en bandeja no las aceptas, te las terminan quitando. Por mucho que te las merezcas.

De todos modos, apagué el televisor con el convencimiento de haber visto el nacimiento de una estrella. Estaba totalmente seguro de que al año siguiente la vería en la final, que yo al año siguiente iba a estar también allí, que la milonga del JASP que me vendieron era posible y ahí estaría Vaidišová para demostrarlo…

Han pasado ya tres años de eso y... ¿habéis oído de hablar de Vaidišová?

9 de julio de 2009

24 condicionales perfectos. (I)

—Siento mucho las molestias, pero les ruego que me presten solo un poco de atención...
Todas las cabezas bajan en una coreografía que parece sacada de un musical. El traqueteo se mezcla con Superchunk y algunas palabras sueltas que vienen a contaminar mi lectura... Creo que debería llevar algo más ligero para el metro; seguro que tanto mi espalda como mi cerebro lo empiezan a agradecer. En fin, no me queda más remedio que cerrar el libro y ya mañana volveré a empezar por la misma página...
—¿No? ¿Y qué me dice usted?
El tipo está delante de mí, su aspecto es lamentable pero eso no le impide fijarse en mi libro. Gesticula con la mano. No sé si querrá decir "menuda elección", "no te lo vas a terminar en tu puta vida" o "anda, qué suerte, sabe leer". El caso es que me ha hecho gracia...
—Tome. Siento que sea solamente calderilla, pero es lo que llevo encima...
—Muchísimas gracias.
—Oiga, en serio no hace falta que...
No me deja terminar la frase. Inclina la cabeza hacia mi oreja, y me susurra algo mientras me lo entrega...
—Es su cambio.
Y sin saber ni cómo ni por qué, comienza 1 condicional perfecto...

3 de julio de 2009

Black Magic over and over...

Hace mucho que no salgo a la palestra.
Echo de menos aquello de subir
titubeante como cualquier desconocido,
pero con la confianza que da ir sobrio.

Atraerte poco a poco con un buen principio,
de esos con gancho que imantan la mirada
y polariza por un instante tu copa.

Buscarte alrededor, otear la audiencia
comprobar fugazmente que sigues atenta;
fijar el objetivo, perforarte los ojos y
lanzar aquellos versos franquicia
sobre los que edifico este poema:

Si las estrellas llevan años apagadas,
¿acaso no estaremos muertos?
¿será vivir verme brillar?

Y, como siempre, muero por bajar de nuevo.

Nunca se me dieron bien los finales.

30 de junio de 2009

DRAMATIS PERSONAE

TERCERA PERSONA, a quien le gustaría ser la primera.
FACE IN DISGUISE, personaje de ficción.

ÚNICO ACTO. ÚNICA ESCENA.

Tercera persona está pintando encima de un póster del metro de Madrid. Face in Disguise se tapa la cara por la vergüenza que le produce. Después de terminar, Tercera persona vuelve a su asiento, al lado de Face in Disguise.

FACE IN DISGUISE: No me puedo creer lo que acabas de hacer.
TERCERA PERSONA: ¿El qué, exactamente?
FACE IN DISGUISE: Escribir encima de una de las campañas que fomentan la lectura... Fomentan la lectura, no la escritura ni el vandalismo.
TERCERA PERSONA: Lo que acabo de hacer no ha sido un acto de vandalismo.
FACE IN DISGUISE: ¿Ah, no?
TERCERA PERSONA: ¡El acto de vandalismo lo han cometido ellos!
FACE IN DISGUISE: ¿Y por qué, si se puede saber?
TERCERA PERSONA: Yo lo único que he hecho es enmendar el gran error que han cometido. Faltaba la diéresis en "rïela". Sin ella, todo pierde su ritmo...
FACE IN DISGUISE: Ajá.
TERCERA PERSONA: No hay nada peor que un vagón de metro sin ritmo.

Redoble de tambor tras la mirada atónita de Face in Disguise. Todos los personajes miran hacia el público y se carcajean.

23 de junio de 2009

¿Por qué el verano ya no huele a cloro?

-Últimamente tengo muchas ganas de suicidarme.
-Bonitas palabras para decir en este día, ¿no? Ya desde por la mañana dando por culo...
-No me malinterpretes... no es por ti. Sólo que últimamente me pasa esa idea por la cabeza. Pero muy de vez en cuando...
-No te sigo.
-Sí. ¿Conoces el puente que va hacia mi trabajo, el que cruza la M-40?
-Sí, claro. Joder, a ver si termina ya y me pongo con la consola a jugar al GTA IV
-Paso por ahí todos los días, y todos los días me hago la misma pregunta. ¿Y si me dejara caer? Un marrón menos para la humanidad, a todas luces. Luego pienso en que quizá provoco un accidente... y desestimo la idea. Sólo soy una suicida potencial, no una asesina...
-Ajá. Accidentes. Yo los hago todos los días. Parar el tráfico, camión en medio, y ¡bum!
-Pero, ¿y si me disfrazara ahora mismo de princesa leia? A ver si pillo hoy el rifle francotirador...
-¿Eh?, sí, esa peli hace mucho que no la veo.
-... ¿Y esa cara larga? ¿De qué estaría hablando?
-... Este tío es gilipollas.
-... Mieeeeerda...
-... Este tío es gilipollas integral. ¿Qué coño estaré haciendo yo aquí?
-¿Qué? ¿Qué he dicho?
-Eres la repolla. Podría haber estado haciendo el pino en lugar de tomándome un café, y te habría dado igual. ¿Es que nunca te fijas en lo que estoy haciendo, en lo que te estoy diciendo? Todo te da igual, siempre con el puto piloto automático.
-... ¿Un deus ex machina guapante que me salve? ¿Por favor?

Un segundo después, un cataclismo cualquiera acaba con la humanidad. Dios cuida a su creyente.

3 de junio de 2009

De aquellos colores sólo te quedará el rastro.
Todo se emborronó junto a esas tres historias
mal escritas que dejaron de merecer la pena.
Triste destino del cuaderno que olvidaste
en la quinta caja de tu cuarta mudanza.

Así es mejor, para el caso, da lo mismo.
Mejor que te quedes ahí tirado, envuelto en polvo,
sin novedades, con tu rutina, tus venas vacías,
tus uñas mordidas y tus placeres vomitados.
Y quizás así llegues a olvidar tus falacias
que si
la vida es el calor que se pierde al cocinar.
que si
el tiempo es lo que se pierde al respirar,

y cuando la barra llegue al 100%
sabrás qué representan los paquetes perdidos.